Peeling facial

¿Qué es el peeling facial?

La palabra peeling significa descamación o exfoliación y consiste en la utilización de sustancias químicas sobre la piel para renovar sus capas y poder así eliminar imperfecciones y favorecer un color uniforme. El peeling consigue una disminución de las arrugas, una piel rejuvenecida y bien hidratada, con una secreción correcta de grasa y una buena consistencia y luminosidad.

Normalmente se utilizan diferentes ácidos (glicólico, salicílico, mandélico, resorcina, tricloracético, fenol, etc.) en función de los resultados que se busquen, del tipo de piel, del estado cutáneo, de la edad y del historial clínico.

Los peelings se utilizan para corregir arrugas finas, medias o profundas, para tratar:

  • El acné y sus secuelas
  • El fotoenvejecimiento
  • El envejecimiento cutáneo
  • La flacidez
  • La piel fina y rugosa
  • La piel grasa
  • Las manchas cutáneas
  • Las queratosis actínicas...

¿En qué consiste el tratamiento?

Previo a cualquier tipo de peeling se debe realizar un desengrasado y limpieza profunda de la piel. Después se aplica la cantidad necesaria del ácido indicado y se deja actuar durante el tiempo preciso. Transcurrido el tiempo necesario se neutraliza el ácido y la sensación de picor irá desapareciendo a la vez que se aplica una mascarilla hidratante.

Según la sustancia química utilizada en el peeling, se obtendrán diferentes grados de exfoliación. En el caso del acné, la mejoría es perceptible a partir de la primera sesión, pero pueden ser necesarias unas seis sesiones. En las manchas cutáneas, suelen ser necesarias entre 6 y 12 sesiones de peelings despigmentantes y los resultados empiezan a apreciarse a partir de la tercera o cuarta sesión.

Los efectos del peeling facial son bastante duraderos aunque se recomienda hacer sesiones de recuerdo.

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