El bótox, o también conocido como toxina botulínica o botulina, es una neurotoxina producida por una bacteria con la capacidad de paralizar la musculatura.

Se usa con fines médicos tales como para tratar determinadas enfermedades neurológicas, corregir el estrabismo o incluso la incontinencia urinaria. Sin embargo, su uso estrella y más extendido entre la población, es el empleado para la medicina estética, en concreto para la corrección de arrugas de expresión, las cuales surgen con la acción repetida de gestos.

Además, esta técnica es prácticamente indolora ya que se aplica una crema anestésica para minimizar las inyecciones realizadas con las agujas.

Las sesiones suelen durar entre 10 y 20 minutos, dependiendo de la zona y permite seguir con la rutina diaria de paciente inmediatamente después de la aplicación.

Dónde se puede poner bótox

Las zonas más frecuentes en las que se demanda la inyección del bótox son:

  • Bótox en la cara: se procede a la inyección de pequeñas cantidades para conseguir relajar el músculo de contracción y eliminar las arrugas existentes en la frente, entrecejo y debajo de los ojos.
  • Bótox en la nariz: se aplica cuando se quiere elevar la punta de la nariz, bien sea porque está caída o porque se le quiere dar un aspecto más respingón.
  • Bótox en los labios: el principal uso es para rellenarlos y que la piel de esta zona se vea visiblemente más suave, sea más fresca y se minimicen las arrugas.
  • Bótox en el cuello: se produce la aplicación de la toxina para eliminar las bandas platismales asociadas a la atrofia cutánea que causan el envejecimiento.
  • Bótox capilar: este procedimiento se utiliza para reparar el cabello dañado, darle vitalidad consiguiendo reforzar las puntas y eliminar el encrespamiento. No obstante, en esta técnica no se aplica bótox directamente, sino un concentrado de vitaminas, colágeno y otros componentes.
  • Bótox en las axilas y en las manos: se inyecta bótox con el fin de bloquear la transmisión nerviosa en la unión neuromuscular para cesar la producción excesiva de sudor del paciente (hiperhidrosis).
  • Bótox en la vejiga: se trata de un tratamiento eficaz para paliar los síntomas de la vejiga hiperactiva. Se bloquea la liberación de acetilcolina y se inhibe la transmisión sensorial, produciendo que la frecuencia, urgencia e incontinencia se reduzcan.

¿Cuándo se ven y cuánto duran los efectos?

Lo mejor de la técnica del bótox es que sus efectos son visibles muy rápidos. En las primeras 24 horas se pueden empezar a apreciar y el resultado final se verá a partir de los 3 o 4 días de su aplicación.

Los efectos del bótox pueden perdurar en torno 5 y 8 meses en función de la cantidad de sesiones que el paciente se haya sometido.

El bótox se puede implementar en numerosas partes del cuerpo y en cada una con un fin específico. Sin embargo, antes de someterse a cualquier tratamiento, es recomendable que el paciente se someta a un estudio previo para garantizar que el resultado va a ser el deseado por este y evitar posibles efectos secundarios.

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